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Nada como el hogar

martes, julio 26, 2005
- Hola, ¿me puedo sentar?
- ¿¡Françoise Hardy!?
- Sí. ¿Pero por qué lloras?
- Nada, es que me recuerdas a muchas cosas. A mi mamá, por ejemplo.
- ¿También Mick Jagger y David Bowie estuvieron enamorados de ella?
- No. Es difícil de explicar. El 14 de julio te vi en la tele, cantando Tous les garçons et les filles.
- Te habrás envuelto en la bandera de Francia ¿no?...pero deja de llorar.
- Sí ya, perdona. ¿Qué haces aquí en El Péndulo: cafebrería?
- No sé, hay algo que me atrae y me repugna al mismo tiempo de esta librería "concepto". Desayunar tres huevos con tortilla y frijoles rodeada de las obras completas de Céline tiene su punto.
- A mi me gustan las tarjetas de juego para responder y raspar, si contestas bien te hacen un descuento de 10% en libros. ¿No es lo más? La mia pone ¿En qué película de Woody Allen sale Silvester Stallone? He respondido mal, es que me dormí durante gran parte de "Bananas".
- Te regalo la mia (Cantante norteamericano convertido al Islam)... pero deja de llorar, niña. ¿Qué libro te comprarás?
- No sé... El otro día empecé a leer "Los Detectives Salvajes". Me hace gracia Bolaño, un chileno que -en este libro- escribe como un español que quiere escribir como chilango. Eso resalta en cada página.
- Debiste haber empezado a leer A Bordo del Naufragio.
- Sí, atando cabos he entendido que era ese el libro que debería haber leído. Me he dado cuenta, pero tarde, si me hubiera dado cuenta antes... como María Barranco en "Mujeres Al Borde..." Ahora leo "Los Detectives Salvajes" pensando que lo ha escrito alguien más y que el protagonista es Watanabe el de "Tokio Blues".
- ¿¡Quién le ha puesto título a ese libro!? Debió llamarse "Norwegian Wood", como en inglés, o por lo menos "Tokyo Blues". Pero "Tokio Blues" no tiene sentido. ¿Otra vez llorando? ¿Quieres que me vaya?
- No, no, es que tengo nostalgia. ¿Sabes que frase me encanta Françoise? Shallow Grave. Una tumba al ras de la tierra, en principio, pero la palabra shallow da para tanto.
- A mi me gusta la frase Enchúlame la Máquina. Y las palabras pochas como: bonche, cachar, rait. También me gusta pensar que Mariano Rajoy y Sean Connery hablan igual.
- Mi mamá dice que tiene que bajar el volúmen de la televisión cada vez que sale Rajoy, la pone mal.
- La entiendo, me gustaría ser ella ¿sabes?
- Françoise Hardy (perdona que te gaste el nombre, pero me gusta aspirar la hache, ¿hache se escribe con h, Françoise?) también me gusta inventar nombres como Jane Austin Texas o María Nora Joy. Y hacer listas, me encanta hacer listas.
- Ya me lo decía Jeanne, tú lo que estás es sola. Escoge un libro anda y después si quieres te canto J'écoute de la musique saoule.

A casa por vacaciones (el avión, el avión).

miércoles, julio 20, 2005
Después de sufrir por cuatro meses lo que ahora me parece una sola e interminable conferencia telefónica con el personal de United Airlines, me decidí a personarme en el aeropuerto y averiguar la receta secreta que durante tantos días intenté arrancarle a los UA representatives, dos sabias y significativas palabras: Stand By.

Despido mi maleta sobre la banda sinfín (con la incógnita de si será para siempre) y comienzo mi viaje en RELAY, el quiosco del aeropuerto. Mi misión: sacar el mayor provecho posible de los siete euros que me quedan; no pienso sacar más ni donar el cambio a alguna causa altruistoaeroportuaria. Me inclino por la opción periódico + café. Me sobran tres euros. Me doy cuenta de que gracias a la generosidad de J’ai Lu me puedo comprar un libro y cambio de opción. Escojo Les Particules Elementaires y un té, me sobran diez céntimos.

En mi calidad de paria del vuelo UA901 debo hacer antesala para la sala de espera y pedir por favor por favor un asiento al encargado (que no sea gay, que no sea gay, no hay mayor misoginia que la de un caballero homosexual en el servicio a la clienta). Mientras espero me dedico a espiar a los demás y meterme en lo que no me importa. Aprendo a conocer a mis futuros compañeros de vuelo, naufragio y otras catástrofes. La señora que viaja con cuatro hijos pequeños y un bebé; el violinista canoso que habrá ordenado comida vegetariana; los gringos, fuente inagotable de entretenimiento; los indefinidos a quienes observo hasta que sacan su pasaporte o logro adivinar su nacionalidad. Estos 200 seres humanos, la tripulación y yo respiraremos el mismo aire infestado de microbios durante las próximas doce horas, no hay mayor hermandad. Finalmente, antes de abordar, escojo a mi compañero de naufragio y/o situación extrema. Averiguo su nacionalidad y veo su pase de abordar, si puedo, para saber si estará conmigo hasta el final el trayecto. Me imagino como nos enamoraremos después de estar atrapados por semanas en una isla, un avión en medio del mar o un aeropuerto de Kansas.

Como era de esperarse a mi libro no le avanzo ni veinte páginas de ese papel de los libros de bolsillo que en México se llama, como todo, Revolución. Como dice Roberto Bolaño, todos los libros del mundo están esperando a que los lea (que esperen sentados, me digo). Las azafatas empiezan a desfilar con la mini-comida, las mini-bebidas, el duty-free, las películas, etc. Yo me apunto a todo. Menos al duty, claro. El personal nos mantiene alimentados y entretenidos como quien regentea un establo de clase turista. Algunos nos sentimos intimidados por su desprecio e intentamos molestar lo menos posible (no poniendo el grito en el cielo, bueno, no poniendo el grito, al ver un insectoide en la ensalada, por ejemplo).

Ocho horas después, habiendo agotado todas las películas y todos los alimentos, me dedico a ver la trayectoria del avión en la pantallita frente a mi asiento. Comienzo a notar que hemos dado vuelta en Florida. Mi sentimiento de que algo no anda bien se confirma cuando un gringuito le grita a su mommy: Why are we turning back?!?

Nadie parece demasiado alarmado. El capitán no da razón. En mi mente una única preocupación: dónde está sentado mi enamorado de naufragio, no sea que en la confusión me lo gane alguna gringuita, alguna azafata experimentada o peor aún ¡alguna francesa! y yo termine compartiendo balsa salvavidas con mi compañero de asiento: el vendedor de seguros vietnamita resfriado.

El Capitán se decide: les habla el Capitán...no sé qué...tormenta...no sé cuántos...aterrizaremos pronto. Viajamos en círculos por algunas horas en las que ya no hay comida ni película y aterrizamos por fin, todos los pasajeros (guapo incluído) salen en tropelía poniendo fin a la (isla de mi) fantasía.

All right, Mr. DeMille, I'm ready for my (temporary) close down

martes, julio 12, 2005

Foto: Fer Vilardebó
...O a finales de julio...o a mediados de agosto...o en una semana.

*Addenda

En mi ausencia:

Lecturas de Blogsillo

Una Argentina que podría ser tu madre: Mujer Gorda | Un escritor en México: Anima Dispersa | Una escritora en Tijuana: No Hay Tal Lugar | Un desencantado en Japón: Hikikomori | Un desencantado en el D.F. Héroes y Canallas | Un feo en España: Diario de un Feo | Una mínima en España: Diminuta | Un diletante en París: A E I O U | Unas cotillas despiadadas en el país del ¡Hola!: TLDPTB | Ella es profesora, no como otras: Purse Lip Square Jaw | Para escuchar: Pepsounds, Automedusa Maravilla | Animalario: Yuri, Maggie | Y mucho más...

Bardemmécum

lunes, julio 11, 2005

Tengo un teléfono blanco que intercomunica al resto de los ateliers. Como los teléfonos que comunican al alcalde con los superhéroes, este es siempre portador de malas noticias: reuniones administrativas, un artista venezolano que quiere organizar una unión latina, un artista chino con el número equivocado... si el teléfono blanco suena, algo huele a podrido en Dinamarca.

O en Finlandia. A las 9h13 de la mañana Tuula, la pintora finlandesa, me llama y me dice, por todo hola, ¿tú hablas español, no?

Tuula se hizo amiga mia por que supe ubicar Finlandia en un mapa. Yo me hice amiga suya para preguntarle cómo son los bares de Helsinski en donde se emborrachaba Matti Pellonpää, el fallecido actor de Kaurismäki.

Le digo que sí, dudando si esa era la respuesta que buscaba. Me dice que necesita verme urgentemente, me da cita en el café de la esquina en diez minutos.

Tuula me habla en inglés pero intuyo que preferiría hablar en francés. No lo aclara y yo no lo pregunto. Tuula no es mi primera amiga finlandesa, fui amiga de Sirpa durante tres años y nunca le pareció oportuno aclarar que hablaba español perfectamente.

Tuula tiene un gran problema. Javier Bardem es el hombre de su vida. Que si he visto Carrrne Trrrrémula. Que si me gustaría verla otra vez. Que hay un festival en su honor. Que me regala un boleto. Ella no podrá ir.

Con los años he llegado a amar y conocer bien el mundo escandinavo. He pasado el día más largo del año en la campiña sueca rodeada de islandeses, por ejemplo. La rareza nórdica puede ser cierta, pero es sin duda relativa. En lo que a mi respecta entiendo mejor la lógica de un noruego que la de un chilango.

François Hollande pasa frente a nosotros en bicicleta y yo lo tomo como una señal, acepto ir a ver por tercera vez una película que no me gusta mucho. Le pregunto si quiere una foto de Javier. Ella prefiere que apunte en un cuaderno todos sus movimientos.

Say my regards to Javier, please
, se despide. Empiezo a arrepentirme de haber contestado el teléfono blanco. En la tarde en RFI, Jordi me dice que entrevistará mañana a Bardem, por pudor profesional (y verguenza pura) no me atrevo a pedir para Tuula, una foto, un autógrafo, una lista detallada de sus actos.

Al llegar a casa veo que alguien ha echado un disco de Chavela Vargas en mi buzón. Así, sin caja, ni una nota, ni una nada. Lo tomo como otra señal. Está bien, iré, sacaré fotos y tomaré notas.

La fila para entrar a ver a Bardem y su carne trémula está imposible pero aguanto estoica. Lo veo, le saco una foto y me voy, pienso. Al entrar la directora del festival advierte un cambio de planes: primero peli, luego Javi. Lo tomo como una señal, veo los primeros quince minutos, me harto y me voy a casa.

Con un pint de Ben & Jerry's en mi presente y C.S.I y 3 kilos de más en mi futuro inmediato, comienzo a escribir en una hoja de cuaderno: 10 pm Javier con camisa negra saluda al público haciendo una broma respecto a su francés. 10:15 pm Javier pregunta a los asistentes qué les ha parecido el film...

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Londres

jueves, julio 07, 2005
Hoy. Me desperté sintiendo que no había dormido nada.
Hoy. Recibí un e-mail de gybe interesados en colaborar.
Hoy. Desayuné pan con queso emmental y marmelada portuguesa de membrillo.
Hoy. Puse en orden los archivos de mi disco duro.
Hoy. Conocí a dos dentistas/artistas con un taller de 300m2 en Bretaña.
Hoy. Comí en un restaurante chino, frente a una señora que intercalaba bocanadas y bocados.
Hoy. Me pregunté por qué no me voy de aquí.
Hoy. Entregué una carta. Saqué dinero del cajero. Compré papel higiénico.
Hoy. Bebí un café quemado en un bar al que no había ido nunca.
Hoy. Decliné una invitación para tomar un apero tardío e ir a bailar salsa.
Hoy. Hizo un frío inusual.
Hoy. Me sentí muy triste entre las 18h y las 18h15.
Hoy. Ante los ojos censuradores de la del videoclub alquilé "Di que sí".
Hoy. Me encontré ("Di que sí", en mano)a los que me habían invitado a salir.
Hoy. Tuve que hacer una apología de las cualidades histriónicas Santi Millán.
Hoy. Me sentí especialmente cansada.
Hoy. Leí algunas cosas para mi entrevista de mañana.
Hoy. Cené sopa y un poco de pan con queso feta.
Hoy. Veré "Di que sí", temo lo peor.
Hoy. Me iré a dormir a las 12 como máximo.

Kéraban-le-Têtu

martes, julio 05, 2005
José García y yo discrepamos en los siguientes asuntos:

Cosas que él afirma y yo niego:
- Daniel Johnston y Leopoldo María Panero se parecen.
- Marg Helgenberger de CSI y Lauren Holly son de tan parecidas casi gemelas.
- El bar en donde impusimos el astronauta como bebida de jour es el Café du Nord (En realidad fue el Café Charbon).
- Madrid es más sucio que París.
- El Cielo Gira es muy parecida a El Sol del Membrillo.

Cosas que yo afirmo y él -equivocándose- niega:
- El imperativo de la tercera persona del plural (vosotros) termina en -d y no en -r (comprad y no comprar) como equivocadamente lo utilizan la mayoría de los españoles y NO, no son aceptadas ambas formas.
- Ningún francés que no tenga un padre extranjero o haya vivido en un país anglófono por más de dos años habla bien el inglés.
- Jodorowsky NO se cree ni la mitad de sus historias de psicomagia.
- Todos los hombres son iguales
- Su amigo Vincenzo es un misógino condescendiente al decir "Está bien preparada la chica" porque supe el nombre del cantante de Suede.
- La película Life Aquatic no tiene desperdicio.

Cosas -absurdas y falsas- que él afirma de mí:
- Me gusta su amigo Jorge.
- Yo fui una adolescente darketa (siniestra) y tuve un novio que se llamaba Rafael (también darketo).
- Subiendo con mi equipaje de mano por la empedrada calle de Los Reyes, dije que me daba vegüenza el ruido de las ruedas.

Cosas en las que estoy dispuesta a concederle un poquito (muy poquito) de razón:
- No todos los hombres son iguales.
- Soy muy susceptible y Vincenzo no es un misógino condescendiente. (Para compensarle promoveré su Festival)
- Puede ser que su amiga Sondrine sea francesa y haya aprendido inglés en un viaje al Reino Unido. (Sólo porque ella lo dice que si no, yo pensaría que es gringa).
- El Cielo Gira es igual a El Sol del Membrillo en el mismo sentido que Pulp Fiction es igual a Amores Perros.
- Su amigo Antonio (¿Antonio se llamaba? Bueno Aquilino Polaino D.J.) "pincha" exactamente la música que a mí me gusta.

Cosas en las que él está dispuesto a concederme un poquito (muy poquito) de razón:

Ante el ofrecimiento de un pase para Benicàssim a cambio de aceptar que tengo razón en todo, su respuesta fue (cito):
Antes preferiría no ir al Festival. No, antes preferiría no salir de mi casa nunca. No, no, antes preferiría no salir jamás del baño de mi casa.

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Para Dios

domingo, julio 03, 2005

foto:Silvia y Alberto Segura