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Edmundo es un pañuelo

sábado, junio 30, 2007
En el trayecto París-Lausana, el 22 de junio del 2007 en el tren de las 7h44 en el coche 15, lugar 57 (pasillo), iba sentado un post-adolescente, de esos cuyas facciones y manos desproporcionadas (como las de los cachorros) delatan su pre-adultez. En su boleto venía escrito el nombre, Gwen o Laurice o uno de esos que parecen de mujer pero son de hombre o viceversa. El adolescente estaba resfriado y tenía por consiguiente un aliento fétido que se le escurría aún sin abrir la boca, aún dormido como estuvo la mayor parte del trayecto.

El asiento 58 (ventanilla) lo pagué yo, pero lo ocupó mayormente su libro (algún spin off del Tolkiano) y sus piernas desparramadas de adolescente suizo o francés. A mí su hedor griposo me confinó a una esquinita con mi Todas las almas arrinconadito y mi Best of de Culture Club (¡al fin alguien me lo regaló!) y me obligaba a levantarme cada 15 minutos y a pasar horas frente a un café fronterizo en el coche restaurante.

La cosa terminó mal entre Gwen y yo. A él acabaron molestándole mis ires y venires incesantes de (a sus ojos) señora incontinente que le interrumpían el jueguito de la
Play. Y yo joven sofisticada (a mis ojos) estuve a dos tosidos (suyos) de regarle un pañuelo, un vaso de agua y un tapabocas.

En el trayecto Lausana-París, el 25 de junio del 2007 en el tren de las 18h22 en el coche 16 y el asiento 23 (ventanilla) venía sentada yo cansadísima y feliz de tener el asiento 24 (pasillo) todito para mí, para mi botella de agua, para mis
paprika chips y mi Todas las almas abierto por la mitad sobre el asiento.

En los asientos 36 y 35 venían dos señoras que pese a parecer gallegas eran árabes haciendo picnic y hablando sin parar de sus nietos (imagino). En el asiento 27 (ventanilla) una señora francesa que parecía suiza leyendo a
Paulo Coelho  y hablando de cosas que no precisan ser habladas por el celular.

En el asiento 32 (ventanilla) delante mío, venía alguien a quien un padre y una hermana niña despedían cariñosamente en la estación de Lausana, provocándome ganas de tener un papá y una hermana niña que me despidieran cariñosamente en la estación, luego recordando que los tengo pero no me despiden cariñosamente en la estación de Lausana ni en ninguna otra.

El hijo y hermano, desparramado también en el asiento 31 (pasillo) vacío, se levantó en algún momento y al verlo de cuerpo entero algo en él le pareció familiar a una parte mi cerebro que el resto de mi cuerpo y cerebro (alma corazón y vida) ignoró para seguir haciendo montoncitos de francos suizos que agotaría en el coche restaurante.

Al levantarme yo con mi fortuna metálica esa misma parte de mi cerebro (la que en dos semanas al ver el color rojo se acordará que anoche soñé con una tarántula que en realidad era un calcetín y con
Robert Duvall) registró una Play Station en las manos adolescentes del asiento 32 (ventanilla).

Horas después, mientras en Dijon cruzaba los dedos con la esperanza de que nadie se sentará a mi lado aprisionándome a revivir el infierno del camino de ida, me di cuenta de lo mismo que ustedes ya habrán deducido: que con el cariño familiar, probablemente, a Gwen se le había quitado el resfriado.

Mitocondriaca

sábado, junio 23, 2007
Mientras que en México un mitómano es uno con “tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice”. En España el mitómano tiende a "mitificar o a admirar exageradamente a personas o cosas".

Un mentiroso y un fanático se dirán ustedes simplificando tontamente. Pues no. Es mucho más complejo, yo que personifico orgullosa las dos acepciones lo certifico.

El uno es un maestro de la ficción oral y vivencial, no solo dice mentirillas por ahí o exagera la realidad, el mitómano termina creyéndose lo que dice, de suerte que su versión de la historia (su historia) es la historia. En principio miente para los demás pero termina mintiendo para sí mismo, con la esperanza de que esas mentiras se conviertan en verdades. Es un gran estilo de vida, qué más da si las cosas pasaron o no, lo importante es que él recuerde que pasaron. La clave es la congruencia y la verosimilitud. Con los demás y con uno mismo. El mitómano debe ejercitar su memoria y su capacidad de olvido como si de Leonard Shelby se tratase. Debe escribir en su polaroid metafórica únicamente lo que desea recordar y olvidar el resto.

El otro no es simplemente un fan (que también). Es alguien para quien las personas que admira, o algunas veces la celebridad en sí, guardan un halo inexplicable y deseable. El mitómano goza con el hecho de ver a un famoso, de contar la anécdota del encuentro (mitomanía, name-dropping y coincidencia suelen jugar en el mismo equipo). No siempre admira, el mitómano, por los hechos o el talento, basta el nivel del mito- para el mitómano que se precie deberá ser alto. Aunque algunas veces en un acto de mitomasoquismo inexplicable, el mitómano termina por agotar al mito hasta dejar de admirarlo. Esto, en el caso de los creadores de toda índole, tiene consecuencias irreversibles. Una vez que se ha compartido mesa con, digamos, Enrique Vila-Matas, se dejará inmediatamente de leerlo. Una vez que se ha trabajado con, pongamos, Sigur Rós, no se volverá a comprar un disco suyo.

Vaya todo lo anterior como preámbulo de una anécdota que, según, podrá pasar como mitómana o como mitómana y que me ha merecido romper el silencio (involuntario). El jueves en el Theatre de la Ville minutos antes del espectáculo de Pina Bausch (al que asistí movida por una equiparable admiración por su talento y mitomanía pura y dura –"he visto el espectáculo de Pina Bausch") esperando la apertura de las puertas, Zinedine Zidane (que como todos, vive la France!, tiene que entrar por la puerta normalita y buscar su asiento) paso a diez centímetros de mí (en la versión que ya propago me dijo incluso “excusez-moi”) probándome que además de perfecto es culto y alimentando así mis necesidades mitómanas de lo que queda del año.

La Mili obligatoria

martes, junio 05, 2007
Recapitulemos: en los varios años de existencia de este su blog, varios personajes han por él desfilado compensando así las carencias creativas de su autora. Hasta ahora ponía en duda la existencia de dichos personajes (“amigos” les llamaba eufémica) adjetivándolos de imaginarios. La realidad (los de corazón débil tomen asiento porque lo que viene es fuerte) es que dichos amigos existen. Sí.

La confesión va en mi detrimento, no es mi imaginación desbordante la que ha gestado a Closita en su laberinto de jade, ni a su alter ego (el profesor Klosard), es la realidad misma la que en sus ratos de ocio pare tales seres y luego los planta con sus Vespas frente a mi casa no dejando otra opción más que amigármelos.

Por otro lado, como es deducible, Socorro Filigrana mi amiga confesada como real, es por supuesto imaginaria. Habiendo tantas como ella me dije: si quieres tú también puedes tener tu propia pute-à-franges (ver abajo) para ir de bares por ahí.

La pute-à-franges fue en principio la invención de este grupo de putes-à-franges, poco a poco se ha vuelto la descripción justa de la parisina promedio y en unos meses será del dominio público ya que Michael Youn (ex Sr. Pataki) les ha hecho una canción. Las hay por todos lados y se les reconoce de la siguiente forma: todas son versiones de Irina Lazarenau, por lo menos llevan el mismo corte de cabello (de ahí el nombre), todas van vestidas de Marc Jacobs (es decir de ropa que Zadig & Voltaire –o H&M según el ingenio y el poder adquisitivo- copió de la colección de Marc Jacobs de hace algunos años) todas llevan este modelo de audífonos Koss en la cabeza y a un novio vestido como Hedi Slimane (hace tres años) en la mano.

Pero no nos desviemos, todo este potaje de realidades, quimeras y definiciones en proceso del diccionario urbano francés, tenían como finalidad una confesión que a su vez ocultaba la presentación, esperada por años, de un nuevo personaje de este (siempre su) blog.

La familia de la Pili llegó a México directamente de aquel lugar que entonces los jóvenes llamaban España, cruzaron el mar en bicicleta fija, su madre plantó dos bloques de cemento frente a su casa y se instalaron en la capital. Años después la Pili se hizo señorita y decidió ver mundo. Empacó su falda plisada blanca y sus dos pasaportes y desembarcó en París.

A la Pili yo, como dice la canción, la encontré en la calle. Estaba la pobrecita sentada frente a un súper comiendo helado y ofreciéndolo- ante el espanto de las madres- a los niños que pasaban. ¿Tú eres la chica de la crema Teatrical, no? – le pregunté, ella viéndose descubierta me invitó a sentarme, me dio un helado y me dijo: Victoria Abril piensa que soy Marilyn. Me senté, le dije que tenía un blog sin lectores, ella me dijo que tenía dos faldas plisadas blancas y me regaló una. Y de ahí en adelante.

Durante el día la Pili ejercía de arquitecta en tacones y con sus piernas sabía que hacer. Por la noche nos dedicábamos a actividades tan variadas como robar alcohol a los Scissor Sisters (entonces desconocidos), planear documentales de amazonas en tacones rojos que arreglan averías sencillas en apartamentos parisinos de segunda, escribir fotonovelas, intercambiar software (también robado) y sacar fotos a los novios furtivos del Pulp.

Un buen día la Pili se dijo que este pueblo le quedaba chico, empacó dos o tres cajas sacando al Martínez Soria que ella, y todos los de su país, reino o en lo que vaya, llevan dentro y cogió pa Nueva York, dejando el pueblo atrás. Habiéndome quedado sin lectora cerré el blog, dejé la vida nocturna y di carta blanca a Scissor Sisters para que adquirieran fama mundial.

Finalmente hace poco la Pili volvió, aunque sea en promesa, al pueblo. Cerramos la calle, la brass band de rumanos que toca en el metro afinó la de Hello Dolly y los vecinos prepararon el mole… todo estaba listo para la gran recepción.

Qué más podía pedir este blog que tener a la Pili como personaje imaginario, avivaría el ambientillo que, reconozcamos, ha decaído y me haría quedar imaginativa la que más. Pero, cuál sería mi sorpresa al ver a MI Pili protagonizando todos los blogs del barrio. Ya ven como es la gente de la ciudad.

Me quedaban dos opciones: explicar la omnipresencia de la Pili con su cualidad de personaje del imaginario colectivo. O confesarla como real, clamar que yo la vi primero y utilizar el recurso que ha sostenido este blog, además de las constantes referencias a Javier Marías (que enganchan a los googleingenuos): el gusto por la nostalgia.

Así que no me amilano por grandilocuentes historias de cangrejos gigantes, soft-porn y playa neoyorquinas (Sea, Sex and Crab, que cantaba Gainsbourg --Gainsbourg, Pili, Gainsbourg que no Lou Reed) y me daré de lleno a la remembranza de las épocas en que las señoritas de Rochefort peinaban París de sur a norte empujando un carrito de supermercado, sin por tanto perder el estilo.

¿Que qué pienso yo?

viernes, junio 01, 2007
Que el sudor de ciertas personas en el metro huele a comino (el condimento).

Que me dan ganas de aplaudir cada vez que veo una obra de Christian Marclay.

Que I'm from Barcelona es el grupo perfecto al cual unirse cuando no se tiene talento musical. Basta subirse al escenario y "echarle ganas".

Que si Christian Marclay no hubiera exisitido, yo habría sido gustosa Christian Marclay.

En lo que será tener 10 años y no 25 cuando uno descubre a Daniel Spoerri, como las niñas que visitan la exposición del Nouveau Réalisme con su papá.

Que quizá termine como Mark Bennet, el cartero desempleado que veía televisión todo el día y después dibujaba los planos arquitectónicos imaginarios de las casas de la familia Brady, de Fraiser Crane, etc.

Que en una de esas es lo mejor que me podría pasar ya que el cartero es hoy una Art StartAll the way to Reno.

Que si fuera parte del grupo I'm from Barcelona, tendría que decir Hi, I'm from I'm from Barcelona.

Que la música de Vivaldi era el Power Pop de su época.

Que el corrector de Word no conoce la palabra Vivaldi.

En el poema ése, cuyo autor (poeta concreto)no recuerdo:
Llamemos
a las cosas
por su nombre:
cosas


Que si fuera de Barcelona y además parte del grupo I'm from Barcelona tendría que decir Hi, I'm from Barcelona and I'm from I'm from Barcelona, o, para diferenciarme del resto de los integrantes (suecos ellos): Hi, I'm from I'm from Barcelona but I am from Barcelona

Que mañana iré a ver la expo sobre Dalida, pienso en su vida y en su nota de suicidio: La vie m’est insupportable. Pardonnez-moi.

En los ojos de Marilyn en esas últimas fotos que sacó Bert Stern.

Camus in extremis, las dos divas, me hablan mucho más que Sartre… eso pienso.

Pienso también En Kylie y su I should be so lucky... en el que según KLF hay un significado más profundo que en las obras completas de Morrissey.

En que Nick Cave hizo bien en apuntar a Kylie a un poetry jam en el Royal Albert Hall.

Que probablemente mi tipo de música favorito sea el Bubblegum Pop.

Que hace meses que no voy al cine.

Que no puedo dejar de cantar esta canción desde hace meses.

Que ya que se me agotan las historias debería postear los reportes de todos los conciertos a los que he ido.

Que quizás lo haga.

Que voy a googlear al poeta concreto ése.